viernes, 25 de abril de 2014
Poesía en cuaderna vía
Con mis estudiantes de décimo estamos trabajando la cuaderna vía, el profe les deja el ejemplo de su creación textual.
Pienso en los amantes de hoy me parecen graciosos
Son amores virtuales pero no son virtuosos
Parecieran intensos mas no son amorosos
Se enamoran rápido efectos desastrosos
Los contactos por Facebook No son nada especiales
solo son apariencias rostros artificiales
no parecen sinceros los jóvenes actuales
veo que los dominan instintos animales
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creación textual,
Cuaderna vía,
El buscón
domingo, 23 de marzo de 2014
La historia de mi novela
El
pasado 14 de Marzo publiqué con la editorial autores editores mi primera novela
corta: ‘Los héroes son más útiles vivos’, en la que intento recrear lo que fue
el último día de vida del general Rafael Uribe Uribe. Ahora quiero compartir
con ustedes la historia de esta novela:
No sé por qué, pero la figura del general Uribe Uribe siempre ha estado en mi cabeza. Mi primer recuerdo acerca de él es siendo muy niño: tendría tal vez unos seis o siete años cuando encontré
en la casa de un vecino las enciclopedias de la NHC (Nueva Historia de
Colombia) y repasé sus fotografías; recuerdo que dos me impactaron fuertemente:
una era la de un despojo humano que
varios hombres que me parecían muy elegantes llevaban arrastrando por la
carrera séptima y la otra, la de las
hachuelas con las que mataron al general Uribe Uribe, exhibidas como si fueran
trofeos.
Sin embargo, el encuentro que empezó a bosquejar en mi
cabeza toda esta historia ocurrió en 2004 mientras trabajaba como dependiente
de un café internet donde leí una publicación virtual de la revista Credencial Historia
que se dedicaba exclusivamente a la muerte del general Uribe. El texto hacía
referencia al libro ¿Quiénes son? De
Marco Tulio Anzola Samper. Recuerdo que quedé admirado de que en una ciudad tan
tranquila se pudiera cometer un crimen tan atroz en pleno mediodía.
Esa historia llegó a mi cabeza para quedarse. Supe
de inmediato que tenía que hacer ‘algo’ con ella, aunque no tenía claro un
enfoque determinado y decidí que mientras llegaba la forma final me dedicaría a
hacer consultas y visitas para conocer al protagonista de mi historia. Una
coincidencia bastante extraña me llevó a tomar, de una humilde biblioteca
ubicada en una lejana vereda ‘El pensamiento político de Rafael Uribe Uribe’,
en Junio de 2005 en la academia de historia leí ¿Quiénes son? y visité la casa museo Rafael Uribe Uribe; en la hemeroteca
de la biblioteca Luis Ángel Arango encontré además una colección de su
correspondencia familiar, y en ese portento salvador que es la biblioteca
Germán Arciniegas había más de sus escritos políticos publicados por la
editorial ‘Áncora’ en 1984 para conmemorar 70 años de la caída del paladín. Posteriormente
encontraría también allí las ‘memorias
de Julián Uribe Uribe’
Decidí, al fin, recrear ese quince de octubre de
1914, pero recuerdo que tuve muchos problemas: la hoja en blanco, el gran
enemigo, pero no era sólo eso: pensé que me enfrentaba a una empresa muy
complicada para la que no me sentía preparado, no había leído muchas novelas
que intentaran lo que yo quería hacer, en un momento intenté basarme en El general en su laberinto, pero el
realismo mágico garciamarquiano me sobrepasó y quedé como al principio. Tenía
otros temores: el de ser inexacto, el de ser irrespetuoso o ultrarrespetuoso,
el miedo a ser monotemático, el miedo a
contradecirme o contradecirlo a él, y, claro está, el miedo, supongo de todo
escritor novato, a que no escribiera el número de páginas suficientes, y para
vencer estos miedos lo único que se me ocurrió fue hacer la planeación de
capítulo por capítulo. De esa manera pude navegar por la novela sin tantas
dificultades.
No recuerdo exactamente cuando empecé a escribir,
pero sí tenía una fecha final: 2009, ciento cincuenta aniversario del nacimiento
del héroe, ¿por qué no lo terminé para esa época? Porque surgieron muchos
felices compromisos que estuvieron retrasando la llegada de este hijo
literario: mi grado como licenciado en 2009, mi matrimonio, la llegada de mis
dos hijos en 2009 y 2011 y la doble jornada laboral como docente de lengua
castellana que empezaba a las 6.00 de la mañana y concluía a las 6.30 de la
tarde, aparte de alguno que otro trabajo por horas los días sábados, ¿qué
hacemos? A eso juega el sistema. Sin embargo el archivo ‘Proyecto R.U.U’
siempre estaba ahí llamándome y de vez en cuando lo repasaba pensando siempre
en nuevas ideas. Un día dejé de corregir los errores porque caí en cuenta de
que si lo seguía haciendo nunca iba a terminar el libro, ya me encargaría de
eso al final. La fecha de publicación quedó pospuesta entonces para 2014, cien
años después del asesinato.
En 2011, cuando ya llevaba dos capítulos
‘gorditos’ del libro, se me dañó el archivo del ‘Proyecto R.U.U’ y tuve que
volver a empezar; en realidad no lo tomé como una catástrofe sino como una
nueva oportunidad para replantear la historia, porque había algo en ella que no
me terminaba de cuadrar, de manera que volver a empezar fue una buena excusa
para agregar ciertas conversaciones, hacer descripciones y eso llevaba más
trabajo, un dato me llevaba a otro, y a otro, casi hasta exasperarme, de manera
que fue sólo el amor a este proyecto el que me permitió perseverar, también fue
en esa época cuando encontré el libro de Julián Uribe y en vacaciones le hice
lectura de aquellas partes que me interesaban para mi historia, consulté otros
libros, leí varios artículos que confirmaron mis sospechas de que Aureliano
Buendía y Rafael Uribe Uribe eran la misma persona, intenté infructuosamente
traducir del inglés un libro que hablaba sobre él, en fin, seguí alimentando el
proyecto seguro de que la oportunidad se daría en algún momento.
En septiembre de 2012 sufrí una fractura de muñeca
que me retuvo un mes en casa y aproveché esos días para adelantar bastantes
capítulos y mejorar las expectativas que tenía en cuanto a la terminación del
trabajo, aunque fue en 2013 cuando el asunto se puso interesante: me quedé con
medio trabajo. La preocupación económica fue constante, pero hice de la amenaza
una oportunidad y decidí a terminar de una vez por todas esa obra, despertarse
a las 4.00 a.m, sintonizar la HJCK y leer
y corregir y teclear, a veces hasta la salida del sol, se hizo costumbre, y a
medida que iban pasando los días, las semanas y los meses, me alegraba con que
se acercara la hora de la muerte del protagonista.
También fue en esos últimos días cuando aclaré el
título. Al principio pensaba titularlo ‘El perdedor’ en referencia a todas las
luchas que emprendió y en las que fue derrotado, pero también pensando en
oposición a que fuimos los colombianos los que perdimos con las reformas que
proponía Uribe y no se hicieron. Ese título, sin embargo, no me entusiasmaba
mucho, entonces en una de las conversaciones de la historia surgió la frase y
me pareció que era mucho más pertinente, de manera que quedó así. El doce de
octubre de 2013 terminé el libro y empezó un proceso de revisión exhaustiva que
incluyó seis repasos a la historia, uno de ellas a manos de mi hermana, la
periodista Luz Helena Mora. El resto ya lo conocen ustedes…
domingo, 26 de enero de 2014
Elegía a Rafael Uribe Uribe
Ya no lucen enhiestas
las puntas del bigote altanero
la sangre que lo empapa
merma su altivez
Sol de mediodía
Testigo involuntario
Llora Santa Teresa
El hacha que acecha ha deshecho
la llamarada
su ruido seco ha logrado
atenuar el estallido del trueno
Mentes oscuras, obtusas
enciénden con éxito la máquina del olvido
La luz ha sido escondida
El rugido ha sido opacado
La losa fría no habla
Ni la estatua ilustra
Tampoco el busto enseña
Hipócritas homenajes
Tardíos reconocimientos
Arrepentimientos póstumos
ocultan la luz meridiana
con agridulces palabras
La luna llega a las 13.30
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Elegía,
Rafael Uribe Uribe
viernes, 8 de noviembre de 2013
Bibliomancia*
Con
cuidado, como pidiéndole permiso, Cornelius sacó el libro de la biblioteca y se
volvió a ver a su cliente: un hombre de tez cetrina, nariz aguileña y pómulos
altos que tenía en sus ojos todos los miedos del mundo, la ansiedad le hacía girar
un anillo en la punta del índice derecho y su mirada oscilaba entre él y el
libro. Cornellius carraspeó incómodo, se sentó.
- -
- -y qué es exactamente lo que sueña? – preguntó eludiendo la mirada del otro.
- -y qué es exactamente lo que sueña? – preguntó eludiendo la mirada del otro.
- - Que estoy encerrado en una habitación oscura,
angustiado, busco desesperadamente la salida, pero sólo escucho una voz que
repite constantemente “busca el libro”, he recorrido gurúes, interpretadores de
sueños, sacerdotes, pastores, psicólogos, pero nadie puede darme razón, ninguna
explicación me satisface, tal vez usted puede darme la respuesta que necesito.
“Busca el libro” repitió Cornellius en la mente. Frunció
brevemente el entrecejo y procuró ser breve porque se sentía incómodo: empezó
el rito con una serie de invocaciones a todos los santos y a unos que no eran
tanto, pidió la presencia de la madre de Dios y acto seguido invocó a Artemisa,
en fin, conjuró a todos los dioses, diosas y monstruos que ha venerado la
humanidad desde el comienzo de los tiempos y fue sintiendo cómo el aura y la
presencia de esos seres mágicos llenó la habitación; el otro, el cliente, se
atemorizó con lo que estaba viendo, movía el dedo del anillo en forma convulsa
y en un momento bajó la cabeza y la puso entre las manos tratando de invocar la
ayuda divina, aunque luego no supo exactamente a cuál de todos, cuando levantó
la cabeza Cornellius estaba en reposo, había tomado el libro en las manos y lo
sostenía en el aire, y mientras lo ponía de nuevo en la mesa formuló la
pregunta con una voz terriblemente autoritaria: “¿cuál es el significado de
este sueño?”, luego pareció salir del trance, abrió el libro y empezó a leer:
“Con
cuidado, como pidiéndole permiso, Cornelius sacó el libro de la biblioteca y se
volvió a ver a su cliente…”
El hombre de tez cetrina le
miró con más ansiedad si aún le fuera posible.
- - ¿y eso qué quiere decir?
Cornellius se serenó por
primera vez en la corta entrevista y clavó sus ojos en los ojos del cliente, vio
el principio y el final de un
sufrimiento:
- - Que morirás cuando el autor termine de
escribir este cuento.
*Este cuento ocupó el tercer lugar en el concurso "semillas de ilusión" 2013 en la categoría Docentes
martes, 29 de octubre de 2013
Resuena el tambor
Pocas novelas de esas de "largo aliento" (tal vez sólo El nombre de la rosa) me habían dejado tan satisfecho como El tambor de hojalata lo encontré abandonado en la biblioteca del colegio, sus 655 páginas que asustaban a mis estudiantes me llevaron a esos tiempos de las enciclopedias Planeta en la vieja casa de verde recordación, donde los verdes libros abrían las ventanas al mundo desconocido, dondela fotografía de un hombre de cabeza cuadrada con un bigote desproporcionado que parecía tímido ante la cámara y debajo la portada del libro que le hizo famoso complementando la información biográfica.Tengo que confesar ahora que sólo las ilustraciones de las verdes enciclopedias me atraían y entonces sólo el nombre del autor y el título me quedó en la cabeza, así que, ya que lo tenía al frente, era hora de corresponder a la invitación que se me había hecho hacía 20 o 22 años, había intentado leer algo sobre Marcel Proust, pero lo dejé, me pareció bastante académico. Quería literatura.
Al principio me pareció un reto interesante el no cansarme en de una historia tan extensa, y, aunque muchas veces la impaciencia era enorme y le ganaba a la concentración, de manera que muchas veces tuve que releer para no perder el hilo del texto, la historia era tan apasionante que valía la pena cada descripción, cada acción, cada repetición de la misma historia, así que el miedo a que me aburriera pasó pronto.
Quiero detenerme un poco en lo que llamo la simbología que se maneja en el texto, hay un par de episodios que me encantaron, el primero es el de Oscar tocando el tambor bajo las tarimas nazis, y la gente bailando los ritmos alegres que transmitía el niño por encima de las proclamas racistas. El otro es la queja contra el mundo que ha vivido todas las crueldades y barbaridades y no llora ni se conmueve y por eso tienen que recurrir al truco del bodegón de las cebollas, claro, hay muchos otros episodios, pero estos dos son los que más llamaron mi atención y con los que espero ilustrar mi punto de vista. El tema sobre el que quiero llamar la atención aquí es el uso de la fantasía para hacer la crítica, lo había visto en García Márquez y en Saramago, pero aquí el uso es excelente.
Oscar, el protagonista es un ser extraordinariamente amoral, que trata con desdén a todas las figuras de autoridad de su época y que se adapta a todas las situaciones sin querer cambiar ninguna, no hay en él un deseo de ser héroe ni tampoco en villano (para mí es más villano que héroe) que ha decidido dejar de crecer desde los tres años para no ocuparse del negocio del que llama "supuesto" padre Matzerath. se ocupa todo el día a tocar el tambor y a hacerse el que no sabe nada, para después hacer simplemente su voluntad, deambular, cumplir propósitos a los que se considera predestinado, como cuando Jesús le pide que sea su sucesor, se enamora de dos o tres mujeres y con ninguna las cosas terminan bien, tiene una relación lejana con el que pretende ser su hijo, Kurt, (es curioso que aquí ninguna de las relaciones paternas terminen siendo buenas, pero sobre eso que hable un psicólogo) es oportunista y siempre está buscando el momento preciso para actuar (un poco como Grenouille) y sacar provecho de las situaciones.
Otra de las facultades que tiene este texto es su carácter de hacer prospección, por ejemplo cuando habla de Klepp y su manía de comer cerveza y morcillas, el autor muestra un dominio perfecto de una de las técnicas que a mí personalmente, me parece más difícil de dominar, también maneja en algunos puntos un cambio de narrador que refrescan bastante el texto, así como también intercala géneros como el teatro, en la escena en la que se encuentra con el sargento Lankes.
El tambor de hojalata es, en fin, una de las mejores obras que he leído, podría enumerar una serie más de escenas y sitios que me parecen interesantes, pero voy a dejar hasta ahí, no sea cosa que me alargue y me ponga cansón para ustedes.
El tambor de hojalata es, en fin, una de las mejores obras que he leído, podría enumerar una serie más de escenas y sitios que me parecen interesantes, pero voy a dejar hasta ahí, no sea cosa que me alargue y me ponga cansón para ustedes.
domingo, 25 de agosto de 2013
Arte Poética
Hacer de lo concreto, abstracto
Hacer de lo abstracto, concreto
espiritualizar la materia
materializar el espíritu
La poesía es una sola
movimiento de palmeras al unísono del viento
coro uniforme de las aves
Es la belleza del mundo triste
grito jubiloso entre los ayes
Enseña, no moraliza
desde la libertad hace pedagogía
A veces el espejo miente, es pesimista
nos muestra únicamente lo que somos
materia,
carne.
La poesía no es espejo
Es idealista
Es anhelo del ser
La meta a la que queremos llegar
Detrás de la envoltura
suave y bella de la ciruela
se esconde carnoso fruto
La poesía es el fruto, no la envoltura
que muestra el espejo
dulce fruta que sigue a la espera
de ser deliciosamente descubierta
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jueves, 15 de agosto de 2013
Resurrección
El sol renace vigorosamente
matizando de dorado las palmas
derramando el optimismo a las almas
que anoche soñaron lúgubremente
Renacen el ave y el pajarillo
han abandonado el terror nocturno
de la esperanza ha regresado el turno
para regir el inmenso castillo
Este domingo intenso ha aparecido
respiro un aire de resurrección
el llanto y el dolor se han escondido
En la región de la satisfacción
sólo hasta cuando el oscuro enemigo
de nuevo su maldad haya ejercido
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