Sólo
muchos años después, cuando se hubo sobreseído y archivado, el capitán
Arcesio Camacho se dio un tiempo para repasar el único caso que no había podido resolver: Waldemar Viáfara había muerto desangrado en su habitación con una
herida en el abdomen. Su hija Valentina estaba en la habitación
contigua durmiendo. La única pista la había dado él mismo diciendo: "doblevé". Sus hijos William y Wilson habrían podido cometer
el crimen; uno tenía el móvil pero no tuvo la oportunidad, y el otro tuvo la
oportunidad pero no el móvil, a pesar de los esfuerzos el asesinato nunca se
pudo resolver, por lo menos hasta ese momento, cuando Camacho cayó en cuenta de Valentina Viáfara.
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